miércoles, 14 de enero de 2009

Hay que escuchar los mensajes que hay en el aire, por algo pasan, de pronto le pregunto ayer a Martina en el trabajo: ¿cómo te fue de vacación? Martina que se le veía feliz de haberse tomado 3 semanotas, pum, me empieza a contar lo maravilloso y lindo que le fue con su familia, lo bueno que fue estar con sus hijos y en 3 segundos ya estaba llorando, ahí conmigo, en la mitad de la recepción de la chamba, con gente pasando y con el poli ahí que me estaba confirmando qué sala tenía apartada para mi junta de las 4pm. Pero Martina se desplomó, me dijo que solo necesitó 3 semanas para arreglar su vida, su familia, sus hijos y que ayer que le entró el mega blus de ya tener que regresar, ya estaba llorando con sus hijos diciéndoles que los iba a extrañar. Por qué, por qué?? por qué no me gano la lotería? cómo le hago? qué negocio pongo? por qué tengo que seguir trabajando? y luego regreso aquí (refiriéndose a la chamba) y me encuentro con puras broncas... La abracé y le dije que la entendía muy bien, que se tranquilizara, que las cosas tienen que ser de otra manera, que de entrada hay que pensar que las cosas no pueden ser así siempre, que tiene que haber algo mejor para las mamás que trabajamos, no hay que perder la fe. 
Importante: Martina ni es mi amiga, ni mi cuata, ni es que yo siempre me ponga a echar el chal con ella, normalmente nos saludamos cordialmente y ya. Pero hoy, sentí una empatía inmensa con lo que le está pasando, me sentí tan metida en lo que me contaba que me daban ganas de hacerle un marketing plan exacto de su vida en ese momento... pero ¿y mi marketing plan? uff ese lo tengo rondando sobre mi todo el tiempo y arriba caen los kilos de pendientes que no lo dejan ver la luz. 
Para cerrar con el tema: sí tiene que haber algo mejor, solo hay que pensar un poco más qué y cómo. La vida es hoy y no hay que dejar que se nos vaya el hoy por estas cosas que juramos vamos a hacer mañana o no sé cuando.